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Entreplanta: Salas III y IV

Siglos XVIII – XIX – Don Juan Tenorio y el Romanticismo.

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El siglo XVIII

Teatro Siglo XVIII

Teatro Siglo XVIII

El afán reformista que caracteriza la acción de los ilustrados en todos los órdenes de la vida se lleva también al teatro. La reforma teatral más completa fue la propuesta por el conde de Aranda. Éste decide entonces crear un teatro para poner en práctica estas ideas; así crea un teatro en cada uno de los reales sitios: Aranjuez, La Granja y El Escorial. Para ellos impulsa un repertorio a base de adaptaciones del teatro francés y, sobre todo, de tragedias de tema español, como Guzmán el Bueno, de Nicolás Fernández de Moratín o Numancia destruida, de Ignacio López de Ayala, aunque la que mayor éxito obtuvo fue Raquel, debida a un autor antiilustrado, Vicente García de la Huerta.

Las obras más aplaudidas por el público pertenecían a los géneros de la comedia de magia, la comedia heroica, la comedia sentimental y el sainete, cuyo máximo representante fue Ramón de la Cruz, quién llevado de un afán moralizador ante la sociedad de su tiempo, eligió este género para intentar cambiar, desde el teatro, las actitudes y vicios existentes. La mayor parte de su producción fue de carácter marcadamente costumbrista y superficial pese a la perfección técnica de su construcción dramática.

Teatro Siglo XVIII

Teatro Siglo XVIII

Otra de la grandes aportaciones de la práctica dramática de los ilustrados fue la búsqueda de la naturalidad en escena, aplicada en España por el mejor dramaturgo del siglo, Leandro Fernández de Moratín. De acuerdo con estos postulados Moratín escribió, entre otras obras, El sí de las niñas, La comedia nueva o el café, etc.

En este siglo fueron muchos los actores y actrices españoles que llevaron a escena la amplia producción teatral, por lo que haremos alusión a los más sobresalientes como Isidoro Máiquez, primer actor del teatro del Príncipe de Madrid, María Ladvenant, calificada de “Incomparable y grande” por Moratín, Joaquín Caprara, Lorenza Correa, María Antonia Vallejo Fernández “La Caramba”, José Espejo, Juan Carretero, Miguel Garrido, etc.

Teatro Siglo XVIII

Teatro Siglo XVIII

Isidoro Máiquez, reconocido por sus contemporáneos como el más grande actor que España haya tenido, fue uno de los pioneros en la defendesa de la creación de una Escuela Nacional de Declamación, con el fín de revitalizar el decadente y embrutecido panorama de los actores españoles. La interpretación de los actores fue sometida a una crítica constante, de ahí que Pablo de Olavide creara la primera escuela de arte dramático en Sevilla, de la que saldrían figuras tan importantes como María del Rosario Fernández, “la Tirana”.

Retratos de los actores Juan Carretero y Joaquín Caprara; grabados de Leandro Fernández de Moratín e Isidoro Maíquez, busto de Rita Luna; modelo para El sí de las niñas, de Moratín, en el Coliseo de la Cruz; junto con figurines y documentos completan esta sala.

El siglo XIX. Don Juan Tenorio y el Romanticismo

Drama romántico

Drama romántico

El gran precursor del teatro romántico es, indudablemente, William Shakespeare. Con todo el primer impulso del Romanticismo llegó de Alemania, en 1776 con el drama de Friedrich Maximilian Klinger, basado en el eterno tema del amor y de la guerra: Tempestad y asalto (Sturn und Drang), que se convirtió en el manifiesto de todo un movimiento contrario a la tradición clásica.

El teatro romántico no se movió en una sola dirección. Habiéndose propuesto retratar al hombre, al mundo y a la historia, tuvo que ensanchar continuamente sus horizontes. Sin embargo, las formas que por lo general tomó, las más adecuadas a sus características fueron la tragedia y el melodrama. Y se desarrolló un género fundamental para su expresión: la ópera.

Drama romántico

Drama romántico

Es un teatro de intrigas complicadas, de fantasmas, de bosques encantados, de ruinas grandiosas, de venenos, de claros de luna, y, por supuesto, de amor y de muerte.

Los nuevos inventos técnicos: gas, electricidad, proyectores, máquinas de vapor, máquinas elevadoras, escenarios giratorios etc, aparecen incorporados en los melodramas y los teatros compiten por conseguir los efectos escénicos más sensacionales en sus espectáculos. Se representan tormentas, incendios, erupciones volcánicas. Los decoradores y tramoyistas se convierten en las verdaderas estrellas. Es decir, la preponderancia de efectos visuales en detrimento de la acción teatral.

Drama romántico

Drama romántico

En España el teatro romántico tuvo su modelo en el teatro francés, y los dramaturgos románticos españoles fabricaron un producto a imitación de los franceses.

Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas, o el Don Juan Tenorio, de Zorrilla son dos exponentes de este teatro.

El Tenorio es la obra más popular, más conocida y emblemática de toda la historia del teatro español. Entre sus múltiples puestas en escena cabría destacar la llevada a cabo por Luis Escobar en 1949, con decorados y figurines de Salvador Dalí.

Drama romántico

Drama romántico

Entre los principales actores y actrices de este siglo sobresalieron los siguientes: Julián Romea, Matilde Díez, Emilio Mario, Ricardo Calvo, Teodora Lamadrid, Joaquín Arjona, Antonio Vico, Balbina Valverde, José Valero, José Mata, Ramón Catalina, etc.

Drama romántico

Drama romántico

Algunas de las piezas a resaltar son el modelo para Don Juan Tenorio, de Zorrilla, en el Teatro María Guerrero,  el modelo para El trovador, de García Gutierrez, en el Coliseo del Príncipe; el retrato de Benito Pérez Galdós; la serie iconográfica firmada por Francisco Javier Mendiguchia sobre actores (como José Mata, José Valero , Emilio Mario, entre otros), los figurines de Salvador Dalí y los bocetos de escenografía de Benjamín Palencia, Sáez de Tejada y Vázquez Díaz  para Don Juan Tenorio.