Planta superior

Plano

Planta Superior: Salas V – VIII

Planta Superior: Salas V – VIII

Planta Superior: Salas V – VIII

  • Teatro Popular, Teatro de Arte y Las Vanguardias.
  • Teatro Lírico: Ópera, Zarzuela y Género Frívolo.
  • La Danza
  • Autores, actores y compañias, desde 1920.
  • Actores y directores, despues de 1940. Teatros Nacionales.
  • El Teatro de Marionetas.
  • Directores de escena 1940-2010
  •  Los creadores de la estética teatral: escenógrafos y figurinistas

Galería

Siglo XX

Siglo XX. Teatro Popular, Teatro de Arte y las Vanguardias

Las vanguardias

Las vanguardias

El teatro en España permanece, a fines del siglo XIX y en los primeros años del XX, alejado de los grandes cambios que se producían en el arte dramático en el resto de los países europeos.

Las compañías teatrales formadas por grandes actores y actrices complacen con vehemencia a su público con un repertorio y una puesta en escena absolutamente convencional y conservadora. Los casos de Gregorio Martínez Sierra y de Margarita Xirgu, con nuevos autores, como García Lorca, Valle-Inclán o Alberti son excepcionales.

Desde 1898 hasta 1936, los mayores éxitos teatrales corresponden a tres géneros muy populares: La comedia costumbrista (Jacinto Benavente), el sainete madrileño ( Carlos Arniches) o andaluz (Los Hermanos Álvarez Quintero) y el humor disparatado (Pedro Muñoz Seca).

Los intereses creados de Benavente

Los intereses creados de Benavente

Autores y directores con planteamientos al margen de lo meramente comercial buscaron otras formas para poner en escena sus obras, fuera del circuito de los grandes teatros.

Teatro de arte

Teatro de arte

Desde el madrileño teatro Eslava, Gregorio Martínez Sierra, autor y director de escena, emprendió una reforma artística del espectáculo teatral, contando con los mejores escritores (Marquina, Ibsen, Dumas, Molière, Zorrilla,…), escenógrafos y pintores ( Fontanals, Barradas, Zamora, Burman, Vilumara, Ontañon, Penagos,….), músicos (Falla, Turina, Luna, …) y con Catalina Bárcena, como primera actriz de su Compañía Cómico Dramática.

Entre estas formas teatrales, enmarcadas dentro de la primera vanguardia, destacan la labor del teatro universitario o de formaciones como “La Barraca” de Federico García Lorca, “El Caracol”, de Valle-Inclán o “El Mirlo Blanco”, de Baroja.

Teatro de arte

Teatro de arte

De esta manera se trata de contrarrestar el teatro de repertorio que llenan Echegaray y sus seguidores, zarzuelas arrevistadas, variedades y otros espectáculos calificados de ínfimos, sainetes costumbristas con dialogos superficiales, que convivían con la dignidad del teatro de Benavente o Pérez Galdós. Contemporáneo a todo ello estos grupos tratan de acercarse a Bernard Shaw, Pirandello, Cocteau, D’Annunzio, O’Neill, Zola o Rostand.

Teatro de arte

Teatro de arte

EEn esta sala se puede contemplar el modelo de Los intereses creados, de Benavente; caricaturas de Jacinto Benavente, Gregorio Martínez Sierra, Carlos Arniches, Hermanos Álvarez Quintero y Pedro Muñoz Seca; retratos de las actrices María Álvarez Tubau y María Guerrero; el retrato de  Ramón María Valle Inclán pintado por Anselmo Miguel Nieto; el cartel original para el estreno de Yerma, de Federico García Lorca, realizado por José Caballero y Juan Antonio Morales; así como una interesante colección de trajes, figurines, bocetos de escenografías, manuscritos, programas, etc

Teatro Lírico

Teatro Lírico: Ópera, La Zarzuela y Género Frívolo

Ópera

Opera

Opera

Como ningún otro género la ópera simboliza el teatro romántico. Por otro lado, la ópera significaba una síntesis de todos los tópicos del romanticismo: la mezcla de poesía, drama y música, la recreación de grandes o pequeños hechos históricos, su relación con los impulsos nacionalistas y el afán de libertad, y, desde lugo, la espectacularidad. El compositor cuyas óperas asumen más claramente estas características es Giuseppe Verdi (1813-1901).

Opera

Opera

La maqueta de Mariano Benlliure para el Mausoleo del tenor Julián Gayarre; el busto y el corazón del tenor Giuseppe Anselmi; la pintura de José Aguiar “Orfeo y el Alma liberada por el éxtasis lírico”, y los retratos de “La Malibrán” y “La Gloria de la Grange y Stagno” son algunas de las piezas a destacar.

Zarzuela

La Zarzuela

La Zarzuela

Antes que una ópera española, que no llegó a arraigar, la zarzuela fue el máximo exponente del teatro musical en el siglo XIX. Hilarión Eslava, Joaquín Gaztambide, Tomás Bretón, Federico Chueca, Ruperto Chapí, Manuel Fernández Caballero y Francisco Asenjo Barbieri fueron algunos de los compositores más destacados. En el siglo XX y, salvo contadas excepciones, la zarzuela se refugia en la visión amable y edulcorada de la realidad; el sentimentalismo se adueña de los asuntos, cada vez más arraigados en el casticismo y en el regionalismo.

Otro género importante dentro del teatro musical español fue el “genero chico” (teatro por horas), caracterizado por la sencillez de su argumento, por su escasa duración, y la poca trascendencia de su contenido, aunque se dieran obras maestras como La verbena de la paloma, La revoltosa y El dúo de la africana. Buena parte de las obras del género chico son costumbristas. Los teatros madrileños Variedades, Recoletos, Felipe y, sobre todo, Apolo fueron los habituales de esta modalidad escénica.

Entre las piezas más significativas caben destacar el modelo del Teatro Apolo para La verbena de la paloma, de Tomás Bretón y “La alegóría de la zarzuela” pintado por Eduardo Armenteros

Género Frívolo

En 1911 se inauguró el Trianon Palace de Madrid, y ese puede ser considerado como el momento del despegue del cuplé, y más en general del llamado Género Ínfimo. En ese año, Aurora Jauffret, más tarde conocida como La Goya, se daba a conocer mediante su interpretación de tonadillas, habaneras y “couplets” de un joven autor aún desconocido, Alvaro de Retana.

Género frívolo

Género frívolo

Las letras de las canciones caracterizadas por su tono picante, cuando no abiertamente sicalíptico, eran acompañadas por los movimientos sugerentes de sus intérpretes, en muchas ocasiones ataviadas con atrevidísimas vestimentas, que causaban letra, música, contoneo y escandalosos “modelitos” el gozo y la pasión del público asistente. Madrid fue conquistado por y para el cuplé. Sus artistas acapararon cartelones de las fachadas de los teatros y locales donde se rendía culto al nuevo género. Triunfaron en él La Fornarina, La Chelito, La Cachavera, Raquel Meller, Celia Gámez o Miguel de Molina, entre otros.

Como obras destacables se pueden reseñar los bustos de “La Goya” y Celia Gámez; el retrato de “La Fornarina”, los figurines de Álvaro de Retana para revista y una varia selección de fotografías de cantantes, bailarinas y vedettes del género frívolo.

La Danza

La Danza

Danza

Danza

Desde mediados del siglo XIX el teatro es el lugar idóneo para el desarrollo de la danza. Por ello era necesario proveerla del lenguaje teatral: vestuario, decorados, argumentos que darían lugar a un nuevo baile español, que tomando referencias de nuestras tradiciones y folklore nacional pudiera llegar a todos los rincones del mundo, mediante unas formas y estilos que hiciera comprensible todo nuestro rico pasado. Muy rápidamente la danza española evolucionó hasta situarse como un patrimonio riquísimo que la ha convertido en la mejor embajada de nuestra cultura.

Danza

Danza

Gracias a los desvelos y trabajos de figuras como Antonia Mercé “La Argentina”, Vicente Escudero, Encarnación López, “La Argentinita”, Pilar López, Antonio Gades, Antonio Ruiz, “Antonio”, Mariemma, José Antonio y un largo etcétera de grandes nombres que entre todos han conseguido un desarrollo inevitable que a su vez ha exigido un mayor cuidado en la puesta en escena. La creación, en 1978 , del Ballet Nacional de España ha sido la responsable del gran éxito en todo el mundo de la danza española.

Danza

Danza

En esta sección sobresalen el cartel de Picasso para el estreno de Parade, en el Teatro de los Campos Elíseos de París, el retrato de Antonio Ruíz Soler “Antonio”; los figurines de Alexandre Benois para Petrouchka, de Igor Stravinski; la escultura de Mariano Benlliure para la bailarina  “Pastora Imperio”;  además de trajes, fotografías, programas, etc.

Autores, Actores
y Compañias.

Autores, Actores y Compañias

Autores, Actores y Compañias

Autores, Actores y Compañias

Antes de 1936, el teatro era un verdadero “vicio nacional” , lo que se traducía en el gran número de locales y de obras estrenadas de autores como Lorca, Azorín, Casona, Machado, Valle Ínclán, Marquina, Max Aub, Mihura, Pemán, Unamuno, entre otros.

Autores, Actores y Compañias

Autores, Actores y Compañias

Y en la gran popularidad de actores y actrices de la talla de María Guerrero, Margarita Xirgu, Leocadia Alba, Balbina Valverde, Ricardo Calvo, Carmen Carbonell, Enrique Chicote, Loreto Prado, Adela Carnobé, María Fernanda Ladrón de Guevara, Valeriano León, Irene López Heredia, Enriqueta de Palma, Antonio Vico, Rosario Pino, etc.

Autores, Actores y Compañias

Autores, Actores y Compañias

Finalizada la Guerra Civil y reorganizada la actividad teatral se sumaron a ella una larga lista de creadores: autores, directores, actores, escenógrafos, figurinistas, técnicos, etc., a los que debemos de agradecer sin reservas haber cambiado la realidad de nuestra escena y haber contriuido a su modernización superando en muchas ocasiones dificultades de expresión impuestas por tiempos en que las libertades políticas no tenían espacio propio.

Estas son las aventuras vitales de Luis Escobar, Cayetano Luca de Tena, José Tamayo, José Luis Alonso, Miguel Narros, Adolfo Marsillach, Gustavo Pérez Puig, Ángel Fernández Montesinos, Alberto González Vergel, Francisco Nieva, José Luis Gómez, Lluis Pasqual, José Carlos Plaza o Fernando Fernán Gómez.

Este apartado cuenta con los retratos de María Guerrero,  Fernando Díaz de Mendoza, Jacinto Benavente, Joaquina Pino y Adela Carboné, y un interesante archivo fotográfico y documental sobre autores, actores, directores y compañías desde los años 30 hasta la actualidad.

El Teatro de Marionetas

El Teatro de Marionetas

El retablo de maese Pedro

El retablo de maese Pedro

El nacimiento de las marionetas está ligado a ceremonias religiosas del Paleolítico y la Antigüedad. En la Edad Media, el cristianismo persiguió el teatro y los muñecos por su origen pagano, aunque posteriormente los utilizó en su beneficio.

En el siglo XVI aparecen los personajes populares, figuras que por su arraigo y popularidad ponen de manifiesto la cultura universal. En el siglo XVIII, los títeres no sólo se movieron en teatrillos ambulantes, sino que acceden a círculos más selectos de la sociedad.

El retablo de maese Pedro Gayferos

El retablo de maese Pedro Gayferos

En el XIX, el teatro de marionetas siguió interesando a intelectuales y artístas y su proliferación fue tanta que grandes autores escribieron para este teatro. La nueva tecnología que empezaba a revolucionar los teatros de actores extendió su esfera de influencia a los títeres.

Desde los inicios del siglo XX, el teatro de marionetas empezó a subir vertiginosamente; los muñecos se introducen en los medios de comunicación, el cine y la televisión. Se contempla la posibilidad de incorporar los muñecos al mundo educativo y el teatro de marionetas ganó con los niños un amplísimo público en todo el mundo.

El retablo de maese Pedro Melisendra

El retablo de maese Pedro Melisendra

Entre las técnicas más populares del teatro de marionetas destacan: marionetas de hilo, títeres de varilla, títeres de guante, sombras, bunraku (muñecos en oriente), manipulación a la vista y teatro negro.

La tía Norica

La tía Norica

Algunas de las obras más representativas del teatro de marionetas son El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla, El retablillo de Don Cristobal, de Lorca y el sainete de la Tía Norica. La compañía de marionetas “La Tía Norica” de Cádiz , creada en 1790, es la más antigua de España y de Europa.

Su pervivencia se debe a la combinación de tradición y modernidad, a la capacidad de adaptación a cada generación, manteniendo unas constantes que se amoldan a los cambios históricos, sociales y artísticos.